Escritura digital: críticas a la pirámide invertida



En redacción periodística una de las recetas más conocidas y prestigiosas es la de la pirámide invertida, que consiste en dar todos los datos sustanciales de la noticia en el primer párrafo e ir ampliando la información en forma decreciente de importancia. 
                                                                  

Glenda González

La técnica de la pirámide invertida es uno de los ejes principales de la redacción periodística. El llamado estilo periodístico tiende a diferenciarse de otras formas de escritura gracias a esta estructura, enseñada a varias generaciones de profesionales desde el siglo XIX.

A pesar de su trayectoria, con el auge de Internet la técnica ahora es objeto de discusión, sobre todo por el surgimiento de nuevos tipos de relatos digitales. En opinión de muchos profesionales, esta fórmula, indiscutida durante casi 150 años, se ha quedado obsoleta en la era del periodismo digital. Sin embargo, a pesar de las críticas, no todos los profesionales están de acuerdo con su desaparición.



Para el periodista Fernando Esquivel, la clásica pirámide invertida debe cambiarse para contar historias en la red. "El hipertexto es lo de ahora, lo que viene a configurar un nuevo lenguaje  para comunicarnos", expresa. Por el contrario, la comunicadora Lidia Tabares asegura que la pirámide invertida continúa siendo una de las herramientas básicas para la escritura de textos, especialmente los informativos.

Estas dos visiones opuestas reflejan las posturas divergentes de muchos comunicadores. Ambas posiciones tienen como referentes teóricos más conocidos a Ramón Salaverría y Guillermo Franco, dos pioneros de la comunicación digital. 

¿Qué argumentos tiene cada bando y qué puede concluirse de la utilidad y vigencia de este modelo de redactar noticias?

A favor y en contra

Los defensores de la pirámide invertida argumentan que se trata de un sistema eficaz y sencillo para ordenar y jerarquizar contenidos. Aseguran que así se garantiza que el lector tenga una comprensión total de la noticia, aunque no llegue a leerla completa. 

Sobre este punto, Guillermo Franco, famoso por sus investigaciones sobre cómo los internautas leen en Internet, expresa que sus estudios demuestran que la máxima atención de las personas se concentra en la parte superior izquierda, por lo que las ideas que se quieren destacar debe ser ubicadas en esa posición y no más abajo. 


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Franco defiende la pirámide invertida, aunque va un poco más allá y propone una estructura complementaria, que se combina con la pirámide invertida y se denomina pirámide invertida horizontal. Consiste en redactar colocando en el inicio de las oraciones -y a la izquierda del texto- las palabras más importantes del relato.

La pirámide invertida horizontal de Franco derivó poco después en un esquema más estructurado, recomendado para la redacción de noticias más complejas.  Plantea el uso de una secuencia de pirámides a lo largo del texto. 

Sin embargo, Ramón Salaverría, profesor e investigador sobre medios digitales en la Universidad de Navarra, España, insiste en cuestionar las deficiencias del modelo y se opone a su uso con las siguientes críticas: 
Los datos se acumulan con facilidad puesto que el redactor se preocupa tan solo por incluir el máximo número de detalles, descuidando otros valores como la ilación narrativa. En lo redaccional, esto conlleva a que se resientan a menudo las transiciones internas del texto y que cada párrafo funcione con absoluta autonomía gramatical y de contenido. El texto al que da lugar el formato de pirámide invertida cabría representarlo, por tanto, como una columna de bloques inconexos dotados de información independiente.
Para Salaverría, el remedio a este problema es el uso adecuado del hipertexto, con lo que el escrito "puede librarse por un lado de la redundancia y previsibilidad que acarrea la pirámide invertida". 

Para el periodista, con la pirámide invertida la noticia no tiene lugar para la intriga, una propiedad que -a su juicio-  puede brindar una nueva forma de desarrollo informativo y estructural, distinta a la que se usa en la prensa de papel. 

De esta forma, los enlaces hipertextuales adquieren un rol más preponderante en el relato, permitiendo que sea el lector quien decida qué datos amplía, sin tener que leer pasajes indeseados. Entre sus propuestas, se halla la idea de dejar de desarrollar el relato periodístico a partir de la respuesta a las 5W (qué, quién, cuándo, cómo y por qué) para armar un texto informativo en base a narraciones y descripciones de hechos. 

Una propuesta de síntesis

Por su parte,  el periodista español Joaquín Marco Sanz en su blog El objeto de la comunicación, hace una propuesta que sintetiza las dos posiciones: 

Personalmente considero evidente que la fórmula de la pirámide invertida está sobrestimada y a veces se ve donde no debería existir, forzando lo que sí es un rasgo fundamental de la redacción periodística: la búsqueda de la claridad. 


Para lograr esta claridad, propone iniciar el primer párrafo con el estilo de la pirámide (lead de la noticia), y luego explicar en cada párrafo una idea o aspecto del relato, recalcando en todo momento los aspectos básicos. 

Por ejemplo, en una información sobre una exposición de pintura se puede dedicar un párrafo a explicar qué obras se muestran, otro al autor, otro a justificar su interés y uno más a dar los datos básicos para visitarla; "pero parece evidente que no hay un orden único de importancia para presentar esta información".

Marco Sanz añade que también es fácil encontrar ejemplos de noticias que no siguen el esquema de importancia decreciente. En estos casos los redactores, en busca de la citada claridad, cuentan una historia en orden cronológico o unen varias declaraciones de X y luego de Z, aunque se hayan pronunciado de forma alterna. 

A su juicio, allí se mantiene la estructura de una idea por párrafo con referencia permanente al lead de la noticia. De esta manera,  concuerda con Salaverría cuando dice que "muchas veces nos encontramos más que con una pirámide, con una columna de bloques inconexos y que esta fórmula muchas veces se usa de forma tópica y descuidada".

Para Sanz, en términos generales, las dos propuestas de Franco y Salaverría piden lo mismo al inicio de la noticia, refiriéndose al famoso lead (entrada), cambiando solo el desarrollo del relato.
Es verdad que la red proporciona nuevos recursos para contar la noticia, pero ni todos los textos necesitan una estructura hipertextual, ni su uso es una panacea contra problemas como la redundancia o la falta de ilación, que siempre dependerán de la habilidad narrativa del redactor.
Sobre este punto, Lidia Tabares piensa que la pirámide sigue siendo aplicable en todo momento, aunque tampoco es la solución para problemas relacionados con la calidad: 
Una estructura como la pirámide invertida no asegura la calidad de un texto, por eso el reportero debe tener una buena reportería, saber qué desea contar, definir cómo desea hacerlo, además de conocer el porqué de su enfoque y saber si los recursos redaccionales que utiliza son adecuados para su público.
El debate sigue en marcha y los especialistas no han llegado a un acuerdo definitivo. Mientras tanto, la pirámide invertida sigue siendo una de las estructuras más usadas para narrar las noticias en los medios digitales.  





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Glenda González
Subdirectora de Información y Comunicaciones (DIC-UCV). Comunicadora Social egresada de la Universidad Central con Maestría en Gerencia Empresarial (FACES-UCV). Docente en Educación Superior y facilitadora de cursos sobre medios digitales y escritura en internet.

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